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El Problema

En Crisis

Chica joven feliz, cara sucia
Estamos en medio de la peor crisis humanitaria desde la Segunda Guerra Mundial. 50 millones de niños han sido desarraigados y obligados a abandonar sus hogares. Todos ellos se han enfrentado a un trauma increíble. Muchos niños desplazados y empobrecidos han perdido amigos y familiares, y algunos han perdido a todos los que amaban. En comunidades atestadas y en algunos campamentos de refugiados, enfrentan el hambre, el frío y la amenaza de enfermedades, junto con el riesgo de violencia.

Obtener una educación en una comunidad empobrecida o en un campo de refugiados es casi imposible para estos 50 millones de niños. En muchos casos, no hay instalaciones educativas disponibles en absoluto, pero incluso cuando las hay, los niños refugiados y desfavorecidos se enfrentan a enormes obstáculos.

La comida y el refugio no son suficientes para darles a estos niños la oportunidad de un futuro mejor. Necesitan una fuente de fortaleza y esperanza, una herramienta que pueda ayudarles a desarrollar la capacidad de recuperación y darles la oportunidad de un futuro mejor. Ellos necesitan educación.

Ha habido mucha discusión y algunos avances en la educación de comunidades desfavorecidas y vulnerables en todo el mundo. Pero a pesar del trabajo de los gobiernos, las ONG, los líderes comunitarios y los voluntarios de todo el mundo, millones de niños aún se quedan atrás.

Según el ACNUR, más de 3.5 millones de niños refugiados fueron privados de la oportunidad de asistir a la escuela el año pasado. Para los niños mayores, la situación es aún peor. Solo el 23% de los refugiados adolescentes se inscriben en la escuela secundaria, en comparación con el 84% de los adolescentes en todo el mundo. Incluso entre los niños de la escuela primaria, el 39% de los refugiados, casi 2 de cada 5 refugiados, faltaron a la escuela el año pasado.

A medida que los niños empobrecidos y refugiados crecen, el impacto de la pérdida de oportunidades educativas solo se agrava. Solo el 1% de los refugiados están matriculados en educación terciaria, en comparación con el 36% de los niños en todo el mundo.

 

Al carecer de líderes educados para la próxima generación, sus comunidades enfrentan aún a mayores dificultades para superar el tremendo trauma y los obstáculos económicos y culturales que enfrentan. Esto puede llevar a un aumento en las tasas de pobreza, violencia y desesperación dentro de la comunidad, y contribuir a que continúe el conflicto a escala global.

Incluso con las herramientas emocionales para enfrentar su trauma y las habilidades para construir un futuro exitoso, los desafíos que enfrentan estos niños son desalentadores. Sin ellos, construir un futuro libre de sufrimientos y desplazamientos innecesarios es casi imposible. La comida y el refugio no son suficientes para darles a estos niños la oportunidad de un futuro mejor. Necesitan una fuente de fortaleza y esperanza, una herramienta que pueda ayudarles a desarrollar la capacidad de recuperación y darles la oportunidad de un futuro mejor. Ellos necesitan educación.